Uso de vitaminas prenatales podrían reducir riesgo de recurrencia de autismo en hermanos

El consumo de vitaminas durante el primer mes del embarazo puede reducir el riesgo de presentar trastorno del espectro autista en los hermanos de pacientes afectados, según hallazgos publicados en versión electrónica en JAMA Psychiatry.

Aunque algunas investigaciones han asociado el uso materno de suplementos de ácido fólico durante el embarazo con un riesgo reducido de trastorno del espectro autista, los estudios no han investigado una asociación en los hermanos menores de pacientes diagnosticados con trastorno del espectro autista.

La Dra. Rebecca J. Schmidt, Ph. D., de la University of California Davis, en California, Estados Unidos, y sus colaboradores, examinaron la recurrencia en familias con alto riesgo (en las cuales un hermano mayor tenía un diagnóstico de trastorno del espectro autista). Centrarse en las familias de alto riesgo evita la necesidad de reclutar a un gran número de familias que se necesitarían en el seguimiento de los casos iniciales, y compara a los participantes en entornos similares y que comparten en promedio la mitad de sus genomas.

Los estudios han encontrado que los hermanos de pacientes con trastorno del espectro autista corren un riesgo 12 veces mayor, en comparación con la población general, con una incidencia que varía entre 19% y 24%. Los hermanos de pacientes con trastorno del espectro autista también tienen mayor riesgo de presentar retraso del lenguaje, déficit de atención, discapacidad intelectual y otras características autistas.

El estudio de cohorte prospectivo analizó los datos de 241 participantes pediátricos con un hermano diagnosticado con trastorno del espectro autista. De los participantes, 140 (58,1%) eran hombres, con una edad media de 36,5 meses.

Los hermanos menores nacieron entre 2006 y 2015 y fueron evaluados 6 meses después de su tercer cumpleaños. Las madres informaron su uso de vitaminas prenatales por teléfono durante la primera y la segunda mitad del embarazo y después del parto.

La mayoría de las madres (231; 95,9%) informó haber tomado vitaminas prenatales durante el embarazo, pero solo 87 (36,1%) las tomaron durante los 6 meses previos a la concepción, y 128 (53,1%) tomaron vitaminas prenatales en el primer mes del embarazo.

En general, 55 participantes (22,8%) cumplieron con los criterios para el trastorno del espectro autista, 60 (24,9%) tuvieron un desarrollo no típico y 126 (52,3%) tuvieron un desarrollo típico. Los participantes en el grupo de trastorno del espectro autista tenían más probabilidades de ser hombres que los del grupo con un desarrollo típico (38/55 [69,1%] frente a 65/126 [51,6%]; p = 0,03).

Entre los participantes cuyas madres tomaron vitaminas prenatales en el primer mes del embarazo, la prevalencia de trastorno del espectro autista fue de 14,1% (18/128), en comparación con 32,7% (37/113) de los hijos de mujeres que no lo hicieron. Los participantes cuyas madres tomaron vitaminas durante el primer mes tuvieron menos probabilidades de recibir un diagnóstico de trastorno del espectro autista (riesgo relativo ajustado [RR]: 0,50; intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 0,30 – 0,81), pero el riesgo de cualquier otro desarrollo no típico no fue distinto entre los dos grupos a los 36 meses (RR ajustado: 1,14; IC 95%: 0,75 – 1,75).

Los participantes cuyas madres tomaron vitaminas en el embarazo temprano también tuvieron una gravedad más baja de manera estadísticamente significativa de los síntomas del autismo (diferencia estimada ajustada: –0,60; IC 95%: –0,97 – –0,23), y puntuaciones cognitivas más altas (diferencia estimada ajustada: 7,1; IC 95%: 1,2 – 13,1).

Además, estar en el tercio más alto de la suplementación media total con ácido fólico durante el primer mes del embarazo se asoció con mayor reducción en el riesgo de presentar trastorno del espectro autista, consistente con las indicaciones de que el periodo perinatal es particularmente importante. La cantidad recomendada para el embarazo es de ≥ 600 μg; las multivitaminas, con menos de 400 μg, no se asocian con una reducción del riesgo para el trastorno del espectro autista.

«Teniendo en cuenta el potencial de una mayor susceptibilidad genética en estas familias, estos hallazgos, si se replican, implican que la susceptibilidad podría ser superada por una manipulación ambiental», concluyeron los investigadores.

Solicitan una mayor investigación para determinar los umbrales (de dosis) de ácido fólico y los efectos de otros nutrientes en el ambiente prenatal que podrían elevar el riesgo de trastorno del espectro autista.

Las limitaciones del estudio incluyen su diseño de observación y el pequeño tamaño de la muestra.

Los investigadores han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Fuente: https://sochipe.cl/v3/post.php?id=4287

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